-Truman, puedes hablar. Te escucho.
-¿Quién eres?
-Soy el creador del programa de televisión que llena de esperanza y felicidad a millones de personas.
-¿Y quién soy yo?
-El protagonista.
-¿Nada era real?
-Tú eras real, por eso valía la pena verte. Escúchame, Truman: ahí fuera no hay más verdad que la que hay en el mundo que he creado para ti. Las mismas mentiras, los mismos engaños. Pero, en mi mundo, tú no tienes nada que temer. Te conozco mejor que tú mismo.
-¡Nunca has tenido una cámara en mi cerebro!
-Tienes miedo, por eso no puedes marcharte. Está bien Truman, yo te comprendo. Llevo observándote toda tu vida. te observé al nacer, te observé cuando diste tu primer paso. Observé tu primer día de colegio, y el capítulo en el que se te cayó tu primer diente. No puedes irte, Truman: este es tu sitio. Conmigo.
Háblame, dime algo.
-Por si no nos vemos luego... ¡Buenos días, buenas tardes y buenas noches!
domingo, 26 de octubre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
Palabras
"Y el verbo se hizo carne", y de la palabra nació el hombre. Hombre que crea palabras, para crear al hombre. Palabras que describen el mundo. Su mundo. Su percepción del tiempo, del espacio, y de todas las cosas, limitado por el alcance de las palabras, que acotan su pensamiento. Esas palabras que él mismo ha inventado.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Reflexiones de una patata de hojalata
Ay, el ojalá... Dichosa palabra, que nos ayuda a desistir. "Ojalá fuera feliz" es mucho más fácil que luchar por serlo. "Ojalá supiera tocar el piano" es más cómodo que ponerse a ello. ¿O no? Y es que somos vagos por naturaleza, nos cuesta ponernos a luchar por nuestros sueños. Especialmente si para ello hay que levantarse del sofá. Y ya si hay que salir de la ciudad, ni te cuento. ¡Déjate! ¿Dónde voy yo tan lejos, si esta noche hay derbi? Ya son ganas de complicarse la vida. Hala, ahora me olvido de mi sueño, y ya está. Ahora mi ambición es quedarme en mi ciudad, asentarme, y ver el fútbol luego. Y ya, si veo que tal, me hago una tortilla de patata. Sin hojalata.
Ojalá no existiera el ojalá.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Dar el paso
A veces, y cuando digo a veces digo todos los días, hay que dar el paso. Aventurarse, saltar a la piscina. Puede que no haya agua, pero ¿y si la hay? ¿Y si nos perdemos el chapuzón? Hay que ser valiente para dar el paso, para lanzarse, sin miedo a perder nada. A vivir cada día como si fuera el primero, pero a la vez como si fuera el último. A decir lo que se piensa, a hacer lo que otros no se atreven, o no quieren hacer. A no dejar que los demás te hagan creer que tus sueños son imposibles. A dejar de soñar tu vida, y a vivir tu sueño. A hacer una lista con las cosas que te has atrevido a hacer, y otra con las que no, y que la primera lista doblegue a la segunda. A disfrutar, a reír, a vivir las cosas bellas de la vida, a aprovechar cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, cada instante. A contar la vida no por los momentos en los que respiras, sino por los momentos en los que te quedas sin aliento. A sonreír, a llorar, a hacer felices a los demás, a hacerte feliz a ti mismo. A emocionarte, a experimentar. A vivir.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Cada día
"6 de la mañana. Juan se levanta, y se mete debajo de la ducha caliente. Se le pasa el tiempo, y tiene que engullir el Cola-Cao. Llega tarde a su primera práctica de laboratorio de la Universidad, y ya ha perdido el primero de los trenes que le llevan al campus. Tendrá que esperar al segundo. Cagándose en todo lo cagable, se sienta en un banco del andén. Tiene diez minutos hasta que llegue el tren, y se decide a sacar los apuntes de álgebra, para echarlos un vistazo. "Subespacios vectoriales del espacio R, con dimensión m...". Juan deja los apuntes de álgebra en el banco, asumiendo que no se entera de nada, y observa las vías de tren, hasta que una chica pasa por delante, y se sienta en el banco. "¿Son tuyos?", pregunta la muchacha. "Como si no lo fuesen", responde Juan. Y así comienzan a hablar, hasta que llega el tren de Juan, y se despiden. Juan coge el tren, con la esperanza de perder el tren a la mañana siguiente, para volver a hablar con la chica..."Ahora a Juan le quedan dos opciones al volver a casa: cabrearse porque llegó tarde al laboratorio, o alegrarse porque conoció a la chica en la parada del tren. Final abierto...
viernes, 10 de mayo de 2013
¿Dónde quedó la ilusión?
Sueños ahogados
en la barra de un bar,
en el fondo del mar
del olvido.
Esa muchacha
de pupilas risueñas
con la que siempre sueñas
en tus sueños de escarcha,
mientras lleva la marcha
directa al olvido.
"¡Quiero ser astronauta!", decías,
y viajar a las estrellas;
"¡y aterrizar en las más bellas!",
soñabas, mientras reías.
¿Dónde quedó esa ilusión?
Dime, ¿dónde la dejaste?
Con el paso de los años
yo creo que la olvidaste...
en la barra de un bar,
en el fondo del mar
del olvido.
Esa muchacha
de pupilas risueñas
con la que siempre sueñas
en tus sueños de escarcha,
mientras lleva la marcha
directa al olvido.
"¡Quiero ser astronauta!", decías,
y viajar a las estrellas;
"¡y aterrizar en las más bellas!",
soñabas, mientras reías.
¿Dónde quedó esa ilusión?
Dime, ¿dónde la dejaste?
Con el paso de los años
yo creo que la olvidaste...
jueves, 9 de mayo de 2013
¿Quienes somos?
Hoy voy a romper el "clásico" estilo de publicación de diálogos que tengo por una sencilla razón: querría reflexionar sobre una foto.
La foto en cuestión es esta:
La foto en cuestión es esta:
Instantánea de la Tierra, tomada desde Marte.
Ese puntito blanco, que no mide mucho más que la punta de un rotulador, somos nosotros. Tú, y yo, y los otros 7.000.000.000 habitantes de la Tierra. Esa mota, que podemos tapar con un dedo, son nuestros problemas, nuestras guerras, nuestras rencillas, nuestras historias. En ese puntito han estado metidos los Neanderthales, los Australopitecus. En ese puntito están metidos miles de años de guerras, de odio, de paz, de amor. Están todas y cada una de las circunstancias de cada persona. En ese pequeño punto se han gestado todo. Desde ahí estoy yo escribiendo este texto, y estás tú leyéndolo...
En definitiva, eso es lo que somos: un pequeño punto, en medio de la nada.
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